Calor y piedra brillante en dubrovnik

Como durante todo el viaje, en Dubrovnik nos alojamos en un apartamento alquilado a una familia croata. En este caso, como de costumbre, el trato impecable aunque un poco mas lejos del centro que las dos veces anteriores y eso se nota porque dubrovnik es una escalera continua.

Escaleras croatas (by Weiko)
Contruida al abrigo de montañas, la ciudad es un continuo de escaleras y rampas y en días de 32 grados se nota. Otra cosa es que le echáramos valor y al asunto y nos pateáramos las murallas enteras y al sol del mediodía. Sudores aparte la visita es obligada, la labor de reconstrucción de la ciudad es imponente y el resultado es que no parece que hace 15 años fuera casi totalmente destruida por la guerra de los Balcanes.

Amurallados (by Weiko)
Como dice el titulo, la piedra, blanca y brillante es protagonista, especialmente en días soleados donde la ciudad tiene un brillo cegador que llega a convertir el suelo de la calle principal en un espejo.
Especialmente recomendable si se quiere ir a fotografiar la ciudad es evitar el mediodía, normalmente es mejor evitarlo, pero en dubrovnik es casi imprescindible si el sol da de lleno.

DSC 9254-116 (by Weiko)
Para cerrar la estancia en «la perla del mediterraneo» nos volvimos al mismo restaurante de la noche anterior, magnifica comida, precio, calidad y en pleno puerto antiguo de la ciudad.

Dubrovnik, con la muralla en los morros

Llegar de noche a Dubrovnik no es la mejor idea que se puede tener si vas en coche, la carretera es de montaña, estrecha y con trafico, por si fuera poco hay que cruzar un pedazo de Bosnia y Herzegovina, con su amable policía de frontera y además el paisaje a medida que llegas es maravilloso, de día.
Pero aun así, hasta las diez de la noche no llegamos al apartamento, con la ya habitual hospitalidad y hasta cariño de la dueña, una constante en el viaje.

El lado positivo de llegar de noche a dubrovnik es ese mismo, que es de noche y el golpe en los morros es mayor, la muralla, las calles, la iluminación y la cantidad de gente te dejan con la boca abierta.
Muralla de Dubrovnik (by Weiko)
Tarde a la cama y prontito arriba al día siguiente que hay mucho que ver.

Makarska y el camino de cabras hasta Dubrovnik

Autopista hasta medio camino a Dubrovnik, eso lo tenemos ya claro, hasta dentro de unos meses no llegará a dubrovnik una carretera segura y digna.
A medio camino entre Split y Dubrovnik está Makarska, un pueblecillo costero que recuerda a la costa española, chiringuitios y mercadillo junto a la playa, música pachanguera mucha gente, salvo por la playa de piedras podría pasar por algún sitio de Levante.
La playa, como decía la guía es muy bonita pero no especialmente impresionante, al menos es lo que pensamos tras ver, al paso hacia dubrovnik, las playas de la costa sur de croacia. Cada recorte al mar deja un pueblo con torre, puerto y playita con una pinta preciosa, con tiempo ese puede ser un viaje muy bonito.
Recorte al adriatico (by Weiko)
Como no hay cara sin cruz, un sitio como ese tiene la cruz de las comunicaciones. La carretera es un asco, así con todas las letras, la autopista en construcción se ve algunas veces a lo lejos, como el bote de galletas en la estantería alta, a ver si para la próxima esta ya terminada.