La chimenea en Fontanars

Empecé este post a medidos de noviembre justo así y lo acabo ahora 31 de diciembre porque así de constante es mi labor de documentación en este blog.

Mochila, ordenador, cámara, planes y esas cosas que hago cada vez que hay una WordCamp a la que ir y colaborar. Esta vez con más etapas que la Volta a la C. Valenciana.

Un primer acercamiento en vivo a un Campus Connect en Catarroja, un evento que acerca WordPress al mundo educativo, que me dejo buen gusto y me picó la curiosidad para ver por dónde seguir colaborando.

Una WordCamp Valencia con todos sus ingredientes habituales: gente, ruido, contenido de calidad, comunidad, muchas fotos, mucho pasilleo, un poco de caos, paella y horchata. Y de dónde me lleve la idea, gracias a Celi y Álvaro, de colaborar con el programa WordPress Credits y seguir metiéndome en charcos de los que me sacan de la zona de confort.

Un viaje a la Valencia interior, la que no tiene playas sino mañanas frías como la Castilla a la que estoy acostrumbrado, para pasar unos días ayudando a Álvaro con tareas en su casa de Fontanars, trabajando en remoto al calor de una chimenea, dando turras infames y paseando entre viñas.

Y terminando en Granada, visitando a buena gente a la que debería visitar o llamar más, que siempre me trata estupendamente, me lleva a comer cosas ricas y tiene conversación de esa que te deja con ganas de más.

Cachondeo merecido con los nómadas digitales pero la posibilidad de articular estos viajes en momentos en los que se puede caer un poco la casa encima es una forma de respirar.