No tengo muchas ganas de escribir esto pero sirva como recuerdo a futuro del rally que está siendo, de ajustar planes y empezar a vivir casi al día, de aprovechar cualquier evento o circunstancia externa para compartir tiempo y de encadenar y acumular momentos como si viniera el invierno, que acabó llegando.
Este año no hay deseos o esperanzas vacías, este año traerá unas mulas y con ellas habrá que arar.
Esto escribí hace un año exacto.
Las mulas llegaron, tocó arar, despedir, procesar y limpiar el barro. Aún sigo, aún cuesta articular.
Pero el año trajo también una cantidad de apoyo y soporte enorme, una cantidad de horas metidas en WordCamp Europe que merecieron la pena en tantos aspectos y hasta me obligaron a hablar en público.

Una ruta de WordCamps y eventos para mantenerme con los pies en la tierra, unas obras de reforma para estar pensando y planificando, un año con menos trabajo para poder equilibrar presión y ansiedad, alguna escapada y desvirtualización de mucha y muy buena gente, como si esto fuera el principio del internet. Un año de seguir tejiendo redes de soporte que es lo único que nos va a ayudar frente a un mundo oscuro que se nos viene.
Y con esas llegó el frio, menos luz, menos movimiento y volvió a costar. Los días son ya más largos. Se pasarán las navidades y volverá la normalidad.
Espero aburrirme más en 2026.














